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jueves, 17 de enero de 2013

Mi muy amado Gonzalo.

El pequeño Gonzalo cumple su primer año de vida. Su venida al mundo, como no podía ser de otro modo, ocupó mi reflexión de aquél día y hoy, como tampoco podría ser diferente, le regalo la carta que le dirigiera entonces. Feliz Cumpleaños, mi muy amado Gonzalo.

            “Aún no me conoces, pero conforme lo vayas haciendo te irás dando cuenta de que, con frecuencia, me siento a escribir sobre aquellos acontecimientos, más o menos relevantes, que tienen lugar en mi vida y que me afectan de un modo u otro. Desde ayer, el hecho, sin duda, más importante, por esperado, ha sido tu venida a este mundo. Apenas si tienes un día de vida, pero te mereces que hoy mi reflexión, vaya sobre ti. Pretendo llevarte de la mano por un recorrido sobre nuestro mundo, haciéndote de Cicerone porque esto es algo nuevo para ti y yo ya tengo la experiencia de casi cuatro décadas de andadura…

            Verás, algún día, cuando seas mayor leerás esta carta y puede que entonces comprendas lo que hoy trato de transmitirte, para empezar este paseo que me dispongo a dar contigo, tengo que remontarme al día de ayer, fíjate que aún recuerdo tu olor y el tacto suave de tu piel, tu sonrisa inconsciente pero sintomática de tu bienestar en el momento en que, por primera vez, te tuve en mis brazos: regordete, sonrosado, rubio y con hoyuelos, me recordaste a un angelote de Rubens, uno de esos que se graban sobre los medallones de plata que mamá os pone sobre la cunita y que yo suelo regalaros cuando nacéis, todos tus hermanos tienen el suyo y tú, por supuesto cariño, también lo vas a tener, pero no quiero perderme en esto, así que dame tu mano y acompáñame. Te voy a presentar la VIDA:

            En primer lugar, Gonzalo, debes saber que eres un niño con muchísima suerte, eres un bebé muy esperado y muy querido por tu familia. Todos nosotros, desde que mamá nos dijo que llevaba un bebé en su interior, hemos estado siguiendo tu evolución con impaciencia. Al principio eras sólo una habichuelita, un bultito en una pantalla oscura con una lucecita que parpadeaba: era tu corazón, el corazón es el órgano que nos regala la vida mientras titila y es también el órgano del AMOR. Te preguntarás ahora, claro, qué es el AMOR; el AMOR es lo que hace que tú hayas venido, es lo que ha hecho que durante nueve meses no hubiera nada más importante que asegurarnos de que tú crecías bien, el AMOR es lo que provoca que hoy yo, tu tía materna, te escriba esta carta. Y eres un niño con suerte porque, también irás viendo, no todos los niños tienen una familia que los quiere y los protege como hacemos contigo y con tus cuatro hermanos, ni una casa grande, con jardín y piscina para jugar, ni tantas otras comodidades como, por fortuna, tenéis vosotros, siendo vuestra única obligación CRECER SANOS, FELICES, JUGAR y FORMAROS para llegar a ser algún día, personas tan honestas como vuestros padres.

            La vida, Gonzalo, ya lo verás, puede ser a veces dura, muy dura y cruel, otras dulce, pero siempre emocionante. Te encontrarás a lo largo de ella muchas personas, algunas te acompañarán siempre, otras a intervalos y te regalarán alegrías pero, sin duda, también sufrimiento y decepciones, no debes tenerle miedo nunca a nada, deberás cruzar ríos, escalar montañas y atravesar desiertos, también por supuesto, descansar en un oasis pero JAMÁS estarás solo… Intenta siempre rodearte de personas que puedan aportarte algo positivo; no te reserves nunca nada; en cada una de las decisiones que tomes o acciones que emprendas, da lo mejor de ti; intenta siempre aportar lo mejor a cada uno de los seres que te rodeen. Nunca, jamás, traiciones a un AMIGO y vive tal y como pienses, sin permitirte pensar como vivas porque eso te envilecería; trata a los demás como tú esperas que te traten a ti y no le hagas a nadie nunca lo que no te gustaría que te hicieran. Sé, en definitiva, BUENA PERSONA y que la única ambición que tengas sea la de ser MEJOR cada día: mejor hijo, mejor hermano, mejor nieto, mejor SOBRINO, mejor amigo, mejor profesional…

Te encontrarás también, sin duda, a los márgenes del camino que empiezas a recorrer (ahora de mi mano pero no siempre podré acompañarte por más que quiera), zarzas espinosas que podrán lastimarte, no pasa nada, las heridas, físicas o no, siempre acaban curándose y en ocasiones no dejan ni cicatriz y cuando queda, te sirven de recuerdo para no volver a cometer el mismo error que las provoca; ese camino se tornará abrupto en algunos trayectos, tendrás que apoyarte en el bastón para no tambalearte y caer, pero recuerda que el tuyo es de madera noble: tu FAMILIA; también te ladrarán los perros rabiosos de envidia, celos o resentimiento, no los escuches y continúa tu senda; te adentrarás en bosques desconocidos: cuando vayas a la Universidad, tengas que elegir una profesión o una compañera de viaje. Entonces tendrás que recurrir a tu brújula para no perderte: tu FAMILIA; puede que incluso tengas que caminar por desiertos inhóspitos bajo un sol de justicia y tendrás que hacerlo solo – cuando te surjan problemas en el trabajo, disputas con compañeros o decisiones difíciles y dolorosas que debas tomar -, pero ten siempre en tu mente que, con frecuencia, el mejor espejo donde mirarte es tu FAMILIA y entonces sabrás qué hacer, estaremos todos ahí, Gonzalo, siempre, físicamente o no, estaremos, y si me preguntas por qué, te diré que hay un vínculo indestructible, aún más fuerte que el acero con el que se construyen los barcos que tanto le gustan a tu hermano Álvaro, que se crea al compartir un apellido: eso es un VÍNCULO DE SANGRE, significa que allá donde vayas, hagas lo que hagas, siempre estarás unido a unas personas con quienes compartes algo más que tu origen y rasgos físicos, siempre formarás parte de ellas igual que ellas, ahora ya, lo forman de ti.

            Tenemos que terminar este paseo, Gonzalo, yo te he descrito lo que vas a encontrarte, pero tienes que descubrirlo tú y piensa que aunque es el destino quien baraja nuestras cartas, somos nosotros quienes las jugamos, intenta hacerlo, siempre, con inteligencia, honestidad y valentía y entonces sabrás que la VIDA es el juego más apasionante. Bienvenido, de nuevo, a casa, tesoro”.

2 comentarios:

  1. ¿Somos nosotros quien jugamos nuestras cartas?.....¿tu crees Carmen?,con todo mi respeto yo no estoy muy de acuerdo contigo.

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    Respuestas
    1. Pues si no lo creyera...no lo escribiria. Me parece muy bien, estimad@ anonim@, que tu no compartas mi pensamiento: todas las opiniones son igual de respetables.

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